EL MUNDO localiza en Angola al socio de Paesa en el saqueo de 100 millones de euros a Defex

Ver noticia

elmundo

EL MUNDO localiza en Angola al socio de Paesa en el saqueo de 100 millones de euros a Defex

20161008-el-mundo-angola

Guilherme Taveira Pinto, socio de la sobrina de Paesa en la trama, en una calle de Luanda, la capital angoleña. KUKU NZAMBA

QUICO ALSEDO – PABLO HERRAIZ – Linda-a-Velha (Portugal)
08/10/2016 03:04

  Su nombre es Guilherme Augusto de Oliveira Taveira Pinto, tiene 62 años y hace dos que Interpol y la Audiencia Nacional intentan encontrarle. El motivo: él fue el hombre clave en la compleja trama internacional de sobornos y blanqueo que, según Anticorrupción, desfalcó 100 millones de euros de las arcas de Angola, un país con potentes reservas petrolíferas y un 37% de habitantes en la pobreza extrema, según la OCDE. Le ayudaron en la tarea la sobrina del ex espía Francisco Paesa y varios militares españoles que controlaban la empresa pública Defex, que depende de la Sepi.

  Hasta hoy: EL MUNDO ha encontrado a Taveira Pinto en Luanda, la capital angoleña, donde vive discretamente, prófugo de las investigaciones en curso. El Gobierno de Angola parece proteger a su súbdito, que ostenta también pasaporte portugués. Taveira lleva, no obstante, una vida casi oculta en Luanda, pero este diario ha logrado localizarle tras meses de investigaciones.

  Cuando el caso Defex estalló hace dos años con la detención de los militares que dirigían la empresa pública y de la propia sobrina de Paesa, Beatriz, Taveira ya sabía que las autoridades españolas y luxemburguesas andaban tras su pista.

  Sólo una parte de las armas de un contrato de 153 millones había llegado a su destino, alrededor de 60 millones habían volado y él mismo, que había ejercido de conseguidor en Angola para Defex durante años, había aceptado meses antes ser interrogado en Luxemburgo. La Fiscalía de aquel país había enviado una comisión rogatoria a España para preguntar por el origen de más de 41 millones de euros transferidos desde España. Aquel interrogatorio se produjo el 12 de marzo de 2014. Taveira acudió puntual a la cita, declaró exculpándose y se esfumó.

  En ese momento aún no existían evidencias de que era el contacto clave para que miembros del régimen angoleño, a cambio de dinero, hicieran la vista gorda al incumplimiento del contrato con Defex. Cuando sí las hubo, en julio de ese año, y se produjeron las detenciones, la Policía portuguesa fue a capturarle a su casa de las afueras de Lisboa, en la discreta localidad de Linda-a-Velha, pero los agentes se encontraron la vivienda vacía. La orden del fiscal anticorrupción Conrado Sáiz y el juez José de la Mata no había servido de nada. Desde entonces pesa sobre él una orden internacional de detención enviada a Interpol por la Audiencia Nacional.

  La investigación por parte española llegó en este punto a tomar ribetes cinematográficos: la volatilidad de Taveira es tal que se llegaron a plantear cotejar las imágenes de seguridad de la Fiscalía luxemburguesa para asegurar su identidad y que no se tratara, en realidad, del mismísimo Francisco Paesa, perpetrando de incógnito alguna de sus fechorías junto a su sobrina. Pero no: Taveira Pinto era Taveira Pinto.

  Aunque su pista había desaparecido desde entonces y su nombre aparece en la lista de buscados por Interpol, como ha comprobado este periódico, todo indicaba que Guilherme Taveira podía estar escondido en Luanda, donde regentaba una empresa con la que facturaba directamente a Defex por trabajos de intermediación, haciendo valer sus muchos contactos de alto nivel en el Gobierno. España no tiene convenio de extradición con Angola.

  Apenas existen fotos publicadas de Taveira, pero se puede encontrar una en la Revista de Marinha portuguesa. Varias personas que coincidieron con él y le trataron en persona corroboraron a este diario que se trataba del mismo hombre buscado por la Justicia.

  Su única dirección en Luanda, incluso la que dio él mismo a la Policía luxemburguesa a su declaración, era la de su empresa, llamada Sonadi, presidida actualmente por un hermano de Taveira, Gonçalo, y situada en la avenida Comandante Valodia de la capital angoleña, una de las ciudades más caras del mundo por mor de las reservas de petróleo, pero también de las más desiguales.

  En esta dirección se niega sistemáticamente la presencia de Guilherme Taveira en la empresa con un sucinto «ya no trabaja aquí». Un fotógrafo enviado por este periódico consiguió no obstante retratarle a la salida de la empresa.

  Taveira ejercía como agente local para la firma pública española Defex, que según Anticorrupción perpetró en Angola, en 2010, un negocio ruinoso para las arcas públicas del boyante pero atrasado país africano: un contrato para proveer de armas a la Policía de Luanda por valor de 153 millones de euros, de los que aproximadamente 60 desaparecieron. Sólo llegó la mitad de la mercancía.

  Defex oficiaba en dicho trance de sociedad intermediaria, porque es, aún hoy, la única empresa con licencia para la exportación de armas, pero el contrato lo ejecutaba en Unión Temporal de Empresas (UTE) con Comercial Cueto 92, una empresa que no tenía experiencia previa en estos temas y cuyo máximo responsable fue también detenido en la operación de la Guardia Civil.

  Beatriz García Paesa se encargó, según las investigaciones de la Fiscalía y de la UCO, de construir todo el meticuloso entramado financiero para ocultar el dinero robado, partida que se supone incluyó suculentos sobornos a gobernantes angoleños. Una compleja trama de sociedades pantalla desvió parte del dinero a Luxemburgo, pero también a Italia, después de pasar por Islas Vírgenes (en una empresa creada por Mossack Fonseca), Hong Kong, y Suiza.

  El cometido de Taveira habría sido el de contactar con las personas adecuadas en Angola para conseguir la adjudicación del contrato, y probablemente también realizar los pertinentes presuntos sobornos que se investigan en la Audiencia.

  Según los que le conocen, Taveira era en Angola «el hombre para todo» de las empresas españolas que hacían negocios allí, y su presencia era habitual en los cenáculos e instituciones del sector en Portugal y España. Por ejemplo, explican, «si se perdía un contenedor en el puerto de Luanda sabía a quién pagar para encontrarlo en 10 minutos», aseguró a este periódico un empresario que le trató personalmente y que prefiere mantener el anonimato. Los contactos de Taveira con gente del Gobierno eran bien conocidos, así como su buena relación con el Ministerio del Interior español.

  El perjuicio de la trama investigada por el fiscal anticorrupción Conrado Sáiz, la UCO y ahora también por la UDEF fue para las arcas públicas angoleñas, de las que habrían salido los millones que se repartió la trama. La quinta economía de África por PIB y la cuarta renta per cápita del continente se sitúa en el puesto 169 del ránking de igualdad de 175 países elaborado por el Banco Mundial. El 68% de sus habitantes vive bajo el umbral de la pobreza, y su tasa de mortalidad infantil es de las mayores del mundo, superando la de países del entorno con muchos menos recursos como Congo y Camerún.”

Anuncios

Acerca de ensantabarbara

"Asociación 55 despedidos - Fábrica de Trubia" Trabajadores despedidos de la filial española de General Dynamics European Land Systems
Galería | Esta entrada fue publicada en Hemeroteca y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.