Expansión – Cómo puede afectar a las exportaciones de cada CCAA el ‘efecto Trump’

“Las comunidades autónomas particularmente bendecidas por la inversión americana, según el promedio del periodo 2011-2015 analizado por C-Intereg, son Madrid (que acumula casi el 60% de todo el capital estadounidense invertido en España) y, a mucha distancia, Cataluña, que acapara poco más del 10%. La tercera comunidad es Asturias (9,9%), probablemente debido a la fábrica de armamento de Santa Bárbara, propiedad de la estadounidense General Dynamics, ubicada en la localidad de Trubia.”

  El artículo periodístico analiza el efecto Trump sobre las inversiones y exportaciones entre España y EEUU. Habla de comunidades “bendecidas” por la inversión americana, siendo la tercera comunidad en importancia de esta bendición, Asturias.

que-que O sea; que General Dynamics recibiera unas instalaciones públicas (las fábricas) con una inversión estatal previa de 150 millones de euros para dejarlas bonitas, con unos contratos para fabricar vehículos para el ejército por más de 2.400 millones pagados por anticipado (PEAS) y con un beneficio industrial del 8% garantizado a pesar de los sobrecostes (de hecho su existencia implicaba más beneficios), que cierre las fábricas al finalizar esos programas quedándose con el mercado nacional y con el que tradicionalmente tenía Santa Bárbara para ahora exportar ella directamente desde EEUU, y su aportación al “know now” sobre el “tratamiento de la corrupción de funcionarios en el extranjero”,

¡RESULTA QUE HA SIDO UNA BENDICIÓN!

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Cuadro. Trump Era: La exposición de las CCAA a la economía de EEUU.
(por Gallego N. y Llano C.)

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“Cómo puede afectar a las exportaciones de cada CCAA el ‘efecto Trump’

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El presidente de EEUU, Donald J. Trump (i), toma juramento como el presidente número 45 de la historia de los Estados Unidos EFE

POR YAGO GONZÁLEZ – MADRID – Actualizado: 21/01/201700:07 horas

Cataluña, Madrid, País Vasco, Andalucía y Comunidad Valenciana representaron el 80% de las exportaciones de España a EEUU entre 2011 y 2015. Combustibles, maquinaria y automóviles son los productos más vendidos.

Los cambios que haga Donald Trump en la política económica del país más poderoso de la Tierra alcanzarán hasta el último rincón de la misma. Incluida España. EEUU es el sexto destino de la exportación española, el 4,5% del total, por detrás de Francia, Alemania, Italia, Portugal y Reino Unido. Es decir, es el primer cliente de España fuera de la Unión Europea. En 2015, las ventas españolas a EEUU fueron de 11.500 millones de euros y, a tenor de los datos acumulados entre enero y noviembre de 2016 (más de 10.200 millones), la marca será probablemente superada. El 79% de las ventas españolas a la economía estadounidense procede de Cataluña, Madrid, País Vasco, Andalucía y Comunidad Valenciana.

Estas cinco comunidades, por tanto, serán en principio las más expuestas a las variaciones económicas que experimente EEUU durante el mandato de Trump. Es una de las conclusiones de un informe elaborado por el proyecto C-Intereg, patrocinado por varias autonomías españolas y por el Centro de Predicción Económica (Ceprede), promovido a su vez por la Cámara de Madrid y por la Fundación Universidad-Empresa. Según el promedio de las exportaciones de España a EEUU entre 2011 y 2015, el 18,6% provino de Cataluña; el 15,84%, de Madrid; el 15,81%, del País Vasco; el 15,27%, de Andalucía y el 13,86%, de Comunidad Valenciana.

Respecto a las importaciones procedentes del otro lado del Atlántico, Madrid acaparó el 37,2%, muy por delante de Cataluña (21,9%) y de las otras tres comunidades mencionadas. También llama la atención la escasa concentración de importaciones del País Vasco (5,22%) en comparación con su cuota de exportación a EEUU.

Si hay una palabra a la que Trump está asociado desde su victoria el pasado 8 de noviembre, esa es “proteccionismo”. Sus ataques a las deslocalizaciones empresariales, sus amenazas de imponer altos aranceles al comercio chino, su voluntad de priorizar el empleo de los estadounidenses… El cóctel que el exmagnate pretende aplicar ha desatado las alarmas en las élites políticas y económicas occidentales. Pero en realidad ya existía una importante inquietud sobre el repliegue proteccionista de las grandes potencias.

Sin correlación

“Hace ya tiempo que existe el debate sobre la caída de la elasticidad entre la evolución del comercio y del PIB globales. Con la recuperación económica de los últimos años se ha roto esa elasticidad. Lo de Trump se añade a otros fenómenos que afectan al comercio, como el Brexit, los problemas en Brasil, el enfriamiento de China…”, explica Carlos Llano, profesor de Comercio Internacional de la Universidad Autónoma de Madrid y director de C-Intereg.

De hecho, el informe de C-Intereg aclara que, “en términos generales, la economía española se encuentra más expuesta a los efectos de la desconexión británica de la UE que a los posibles cambios inducidos por la era Trump”.

Pero, ¿se puede intuir cómo afectará, al menos en el corto plazo, la política comercial del nuevo inquilino de la Casa Blanca? “Lo lógico es que si Trump lanza muchos mensajes en contra del outsourcing (externalización de servicios) y las deslocalizaciones, las grandes empresas se pongan de alguna manera la venda antes de la herida y tomen decisiones que no las enemisten demasiado con la Administración”, señala Llano.

Precedentes

El economista también recuerda que, si bien sus formas son inéditas en la política norteamericana, Donald Trump no ha sido el primer candidato presidencial en lanzar mensajes proteccionistas. En la campaña de las elecciones de 2012, durante su discurso en la Convención Nacional Demócrata, Barack Obama arengaba así a sus simpatizantes: “Podemos elegir un futuro en el que exportemos más productos y externalicemos menos empleos”. También dijo: “Después de una década en la que básicamente comprábamos y tomábamos prestado a otros, estamos volviendo a nuestras esencias, a hacer lo que EEUU siempre ha sabido hacer bien: fabricar nuestros propios productos”.

Además de las comunidades autónomas, es interesante observar qué sectores de la economía española pueden ser más vulnerables ante un mercado americano más cerrado. Hay que recordar que las ventas españolas al gigante norteamericano no han dejado de crecer en las últimas dos décadas, con la excepción del bache sufrido en 2009 tras el estallido de la crisis financiera global.

Según los datos recopilados por C-Intereg, los combustibles, las máquinas y los aparatos mecánicos, los automóviles, los productos farmacéuticos y los aparatos eléctricos han sido los productos españoles más exportados a EEUU entre 2007, antes de la crisis, y 2015.

Actualmente, en los tres primeros casos, el saldo es positivo para España (es decir, se exportaron productos más de los que se importaron), mientras que en los medicamentos, la balanza es notablemente negativa. De hecho, como señala el informe, la producción farmacéutica representa con mucho la mayor concentración de importaciones españolas de productos americanos. Este sector ha sido uno de los más criticados por Trump en la campaña electoral, y en los últimos días destacadas farmacéuticas estadounidenses han sufrido notables bajadas en bolsa.

Entre 2007 y 2015, algunos sectores han experimentado un aumento notable. Por ejemplo, las exportaciones de pescado (que crecieron un 577%), las manufacturas de zinc (557%), la leche y los productos lácteos (329%), las prendas de vestir de punto (327%), los automóviles (307%) y la maquinaria y los aparatos eléctricos (114%).

Otro aspecto importante es el flujo de inversiones de EEUU hacia España. El país de Trump es el tercer inversor extranjero en la economía española, con un stock acumulado de 45.000 millones de euros. Según datos de la American Business Council, las empresas estadounidenses representan el 7% del PIB español y dan trabajo directo e indirecto a más de 300.000 personas.

Las comunidades autónomas particularmente bendecidas por la inversión americana, según el promedio del periodo 2011-2015 analizado por C-Intereg, son Madrid (que acumula casi el 60% de todo el capital estadounidense invertido en España) y, a mucha distancia, Cataluña, que acapara poco más del 10%. La tercera comunidad es Asturias (9,9%), probablemente debido a la fábrica de armamento de Santa Bárbara, propiedad de la estadounidense General Dynamics, ubicada en la localidad de Trubia.

Respecto a las inversiones de España a EEUU, las comunidades más activas son Madrid, Cataluña, Cantabria, Galicia, Asturias y País Vasco. Según apunta el estudio, “con gran probabilidad, los flujos correspondientes a Asturias, Galicia y Cantabria están concentrados en un nivel reducido de empresas con presencia creciente en el mercado americano. Por ejemplo, se puede intuir que detrás de las inversiones de Cantabria estarían las de Banco Santander, y de las de Galicia, las de Inditex”.

Diferencias

No obstante, las relaciones económicas también han atravesado algunos problemas en los últimos años. Una de las primeras leyes del Gobierno de Rajoy, la que eliminaba las subvenciones a las energías renovables, provocó un enorme enfado en las empresas estadounidenses que habían realizado cuantiosas inversiones en el sector. Las pugnas se están dirimiendo en los despachos de abogados de ambos lados del Atlántico y en los tribunales internacionales de arbitraje.

Otro asunto pendiente es la renovación del Convenio para Evitar la Doble Imposición, que permitiría reducir la tributación de las empresas españolas en EEUU y viceversa. Aprobado por el Congreso español en 2014, el nuevo convenio aún está pendiente de ratificación por las Cámaras estadounidenses.

La lucha contra la piratería es otro de los grandes intereses de los americanos en España. El embajador estadounidense desde 2013, James Costos, que ya prepara su marcha del país, es un experto en el sector audiovisual y el mundo de la cultura al haber trabajado como directivo de la cadena de televisión HBO (responsable de éxitos como Juego de Tronos, The Wire o Los Sopranos), por lo que parte de su labor durante estos años ha consistido en convencer a las autoridades españolas de aprobar medidas en contra de las descargas ilegales.

Las relaciones en el mundo de la educación también están creciendo. En el curso 2013-2014, España fue el tercer país de destino de los estudiantes norteamericanos con un total de 26.949, el 8,9% del total. Por parte española, y a pesar de la hegemonía de los programas europeos de intercambio como Erasmus, las universidades norteamericanas están convirtiéndose en referentes de destino, especialmente en los estudios de posgrado (másteres) y para jóvenes investigadores. Durante el curso 2015-2016, los españoles presentaron 133 solicitudes a las becas Fulbright para tan sólo 28 plazas, respecto a las 97 presentadas en el curso anterior.”

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Acerca de ensantabarbara

"Asociación 55 despedidos - Fábrica de Trubia" Trabajadores despedidos de la filial española de General Dynamics European Land Systems
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