La Voz de Galicia – Venta fallida de la fábrica de armas

 “Breve análisis de la noticia aparecida ayer en La Voz de Galicia sobre una venta fallida de la fábrica de armas.

  Esta noticia, posiblemente escrita al dictado del empresario deudor y recogida por un periódico de tirada nacional que se jacta de tener un gran prestigio, se parece más a una historieta de Mortadelo y Filemón, que a algo que haya ocurrido realmente. Y hay que reconocer que la historia tiene su gracia, igual que las aventuras de los dos agentes secretos del gran Ibáñez. Y no solo coinciden en el humor, sino que hay una serie de semejanzas comunes. Pero pasemos al análisis, que es lo que nos interesa, pues, no hay que ser una lumbrera para ver la cantidad de mentiras que se dicen y se convierten en noticia.
Y es en esa noticia de 
La Voz de Galicia. Edición A Coruña, donde se informa de una fallida operación de venta de la concesión de la fábrica de armas, y se habla de abogados de una parte y de otra, con un contrato de confidencialidad sobre los datos de la operación. Y entonces, si hay un contrato de ese tipo ¿cómo es posible que un periodista esté informando sobre dicha operación y cite a fuentes conocedoras de la operación? Porque un contrato de confidencialidad contiene cláusulas que regulan tales condiciones y no debe ser divulgado a terceros, y estará vigente durante el tiempo o periodo que las partes decidan. Sin embargo, la obligación de confidencialidad deberá prevalecer también tras la terminación del acuerdo.
Ahora centrándonos en las reuniones, ¿cómo es posible que alguien que quiere vender y así sanear su economía y sacarse un montón de problemas de encima, y asesorado por abogados no tenga previsto dentro de las negociaciones un adelanto económico y el pago del canon de las instalaciones? Esto no tiene ni pies ni cabeza, es totalmente descabellado. Además, si ya está todo acordado entre las partes, la fecha para cerrar el acuerdo no debería ser ningún problema, día arriba, día abajo o incluso una o dos semanas.
Y, por último, la ruptura de negociaciones por WhatsApp es absurda y ridícula totalmente, en unas negociaciones al más alto nivel, con abogados y asesores.
Todo este cuento, presuntamente, solo ha ocurrido en la mente delirante de un empresario con aires de grandeza y se lo ha trasladado a su correveidile de confianza para que lo publicara.
Lo que si es cierto es que la empresa ha sido declarada INSOLVENTE por un juzgado de A Coruña y lo que viene a demostrar el relato de esta historieta es que tiene deudas con la Seguridad Social, con Hacienda, impagos de salarios, impago a proveedores, juicios pendientes, canon de alquiler impagado, y que todo ello es posible que alcance los 6 millones de €uros. Además, su facturación apenas alcanza los 100.000 €uros en tres años y dispone solamente de 15 empleados, todas estas circunstancias son incumplimientos del pliego de condiciones que deberían acarrear la inmediata retirada de la concesión por parte del ministerio de Defensa. Pero, entre pillos anda el juego.

Non ó peche da Fábrica de Armas da Coruña

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Venta fallida de la fábrica de armas

Hércules de Armamento rompió un acuerdo prácticamente cerrado donde el comprador asumía las deudas, en una operación de más de 6 millones de euros

PACO RODRIGUEZ

RODRI GARCÍA 
A CORUÑA / LA VOZ 

La concesión de la fábrica de armas estuvo prácticamente vendida hace unas semanas. Los abogados de Hércules de Armamento, la empresa a la que el Ministerio de Defensa adjudicó las instalaciones, y los de una firma que, después de la fallida operación, quiere permanecer en el anonimato, tenían ultimado un acuerdo en el que, fundamentalmente, «se negociaba la deuda con la Seguridad Social, con Hacienda, con los trabajadores, con los proveedores y la derivada de los juicios que están pendientes», explican fuentes conocedoras de la operación.

Aunque sin especificar las cantidades, apuntan que todo ello superaba ampliamente los cinco millones de euros. Además, en el transcurso de las conversaciones, el principal accionista de Hércules de Armamento, Ramón Mejuto, les hizo saber a los compradores que en su día había hecho una aportación de capital a la empresa, que cifraba en unos 600.000 euros. Esto elevaba la operación por encima de los mencionados 6 millones de euros, puesto que los interesados en adquirir la gestión de las instalaciones asumían que si el presidente de la empresa había aportado dicha cantidad, contaría con la documentación para demostrarlo y por ello no había discusión sobre ello.

Las conversaciones entre la concesionaria y los compradores comenzaron a mediados de octubre cuando, como primer paso, ambas partes cerraron un acuerdo de confidencialidad sobre los datos de la operación.

Los compradores tampoco plantearon la posibilidad de visitar la fábrica de armas para conocer el estado de las instalaciones y limitaron las conversaciones a conocer los datos de unas deudas que casi se equiparan, pero en negativo, a la inversión que Hércules de Armamento había anunciado que haría cuando, a finales del año 2014, se hizo cargo de las instalaciones: «Hay que señalar que la inversión inicial ha sido de 2 millones de euros, más otros 5 que se invertirán en los próximos tres años», anunciaban entonces.

Las reuniones oficiales arrancaron a comienzos de noviembre, cuando Hércules de Armamento fue facilitando los datos sobre su situación económica. La intención de los compradores era cerrar el acuerdo a finales de ese mes y firmar el contrato. Con todas las cuestiones más o menos claras, plantearon el envío del billete de avión para que el principal accionista, que ya había entrado en contacto directo con los compradores, se desplazara a Madrid para firmar el contrato.

Ruptura por medio de wasap

Sin embargo, el director de la fábrica argumentó que no podía desplazarse en la fecha pretendida, el 30 de noviembre, debido a que había más inversores interesados en la fábrica y que precisamente ese día tenía previsto recibir en Pedralonga la visita de los responsables de una empresa americana.

Fuentes del sector confirmaron que dicha visita se produjo, pero «nunca fue para comprar» sino que era para hablar sobre la elaboración de piezas que formarían parte de un proyecto del AVE.

Otro de los argumentos de Hércules de Armamento a los compradores fue que diciembre no era el momento adecuado porque tenían que concretar con el Ministerio de Defensa el pago de la concesión. Tras ser preguntado por la fecha adecuada, Mejuto planteó que en el momento de la firma debería recibir un adelanto económico de la operación, una cuestión sobre la cual los negociadores nunca habrían hablado. A través de un wasap, en el que hablaba de barcos y honra, rompió las negociaciones.

En enero los compradores volvieron a preguntar si había cambios en la postura de la concesionaria. La respuesta fue negativa.

Buscar salida con la petición de un crédito vinculado a la adjudicación de las instalaciones

«Decían que alguien les iba a dar un crédito». Fue uno de los últimos comentarios de los responsables de Hércules de Armamento al apuntar una vía de salida a la situación en la que se encuentran y tras la negativa a vender la concesión, según los conocedores de la operación. Dicho crédito estaría vinculado con la adjudicación de las instalaciones.

En todo este proceso negociador los compradores no aludieron en ningún momento a la situación de Ramón Mejuto dentro del organigrama de la fábrica de armas en el caso de que se hicieran cargo de las instalaciones. Él ha sido el máximo responsable desde el momento de asumir la concesión y en estos casi tres años ha venido planteando que la base de la solución a la falta de carga de trabajo es la llegada de un socio inversor. En algún momento, como en el mes de mayo del 2015, dirección y trabajadores escenificaron su empeño en sacar adelante la fábrica.

Apuesta de las instituciones

La colaboración entre la Xunta y el Gobierno central es la propuesta de los diputados socialistas en el Parlamento gallego y en el Congreso, Juan Manuel Díaz Villoslada y Ricardo García Mira, para tratar de clarificar el futuro de las instalaciones de Pedralonga. Lo apuntaron ayer en la presentación de algunas iniciativas ante ambas instituciones y al pedir al presidente Núñez Feijoo una mayor implicación en el «futuro industrial» de la ciudad y su entorno. Estuvieron acompañados de representantes sindicales de UGT de Alcoa, Ferroatlántica y de la antigua plantilla de la fábrica de armas.”

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