El Español – Tráfico de armas: así terminan fusiles y balas españolas en manos del Estado Islámico

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TRIBUNALES LA TRASTIENDA DEL COMERCIO MUNDIAL DE ARMAS IV

Tráfico de armas: así terminan fusiles y balas españolas en manos del Estado Islámico

Conflict Armament Research ha localizado varias partidas españolas en zonas de conflicto.

La Unión Europea tiene documentados al menos siete casos de envíos de material bélico fabricado en España a zonas de conflicto.

ARMAS  ESTADO ISLÁMICO  TRÁFICO DE ARMAS

Daniel Montero y Gonzalo Araluce

Un fusil fabricado en Eibar que terminó en manos del Estado Islámico en Siria, munición para escopetas que partieron de Valdefresno (Castilla y Leon) y terminaron en la República Centroafricana, o pistolas de una empresa de Elgoibar que fueron decomisadas en el Reino de Baréin. Y así, al menos siete casos perfectamente documentados de armas de fabricación españolas que han terminado en zonas de conflicto donde, tras las sanciones internacionales, solo se impone el tráfico de armas.

Los datos parten de la ONG Conflict Armament Research, que con fondos de la Unión Europea mantiene desde 2011 un programa para crear una gran base de datos sobre el tráfico de armas en todo el mundo. Para ello, los responsables de la entidad fotografían y catalogan todas las armas localizada en países con sanciones por parte del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, requisadas a guerrillas, paralimitares o a grupos terroristas de varias partes del globo. Una información documentada que puede consultarse de forma remota gracias al portal del proyecto Itrace.

De hecho y según ha podido confirmar EL ESPAÑOL, la policía española trasladó también a esta organización los datos sobre venta de armas obtenidos en la investigación al empresario afincado en Ibiza Pierre Konrad Dadaq. Para ellos, era de especial importancia conocer la existencia de armas vinculadas a la empresa polaca Bumar en zonas de conflicto como Sudán o República Democrática del Congo. Sin embargo, basta con rastrear en la base de datos las armas fabricadas en España para confirmar que varias partidas de munición, fusiles o pistolas fueron también objeto de tráfico ilegal y terminaron en manos de grupos terroristas.

Cartuchos en poder de terroristas

El 22 de mayo de 2017, el ejército iraquí rescató parte del distrito de Mosul de las manos del Estado Islámico. En una de las viviendas, los soldados encontraron una partida de munición de pequeño calibre fabricada en España en 1975. El informe explica que el grupo terrorista accedió a las balas, fabricadas por la empresa Santa Bárbara Sistemas “por circunstancias que se desconocen”. En la misma vivienda, ubicada en el número 17 de la calle Tamuz, encontraron otra partida de la misma empresa, pero esta vez con munición fabricada en 2007.

El arma fabricada por Carrero y Astelarra, requisada por el ejército del YPG kurdo.

El 21 de mayo de 2015 fue en Siria donde los voluntarios de esta entidad fotografiaron un fusil de fabricación española que fue también requisado en los combates contra el Estado Islámico. En este caso el arma -fabricada por la empresa Carrero y Astelarra, de Guernica- fue requisada por el ejército del YPG kurdo en una ofensiva que arrancó una semana antes. Los informes sobre el arma reflejan que la empresa fabricante cerró en 1983, por lo que es imposible conocer el destinatario oficial al que se materializó la venta, y el destino que ha seguido desde entonces hasta terminar en manos de los terroristas.

Según las estadísticas elaboradas por Conflict Armament Research, la mayoría de las armas documentadas tras estar en manos del Estado Islámico en Irak y Siria son de fabricación china: 700 desde 2011. El segundo país de procedencia es Bulgaria con 222 y el tercero es Rusia con 175.

El 14 de marzo, la base de datos registró la entrada de dos nuevas armas españolas. Dos pistolas decomisadas a un grupo armado en Baréin. Esta vez las armas fueron fabricadas por una empresa en el País Vasco y eran del modelo XI Llama. En ambos casos se desconoce como llegaron al país.

Pistola de fabricación española localizada en Baréin.

República Centroafricana

El otro escenario en el que se ha detectado tráfico de armas españolas es en República Centroafricana, donde existen dos coincidencias relacionadas con municiones fabricadas en nuestro país. Los informes apuntan a septiembre de 2014, cuando el país remaba para superar un conflicto que aún coleaba. El hallazgo se produjo en dependencias de la base militar de M’Poko, a 7 kilómetros de Bangui, la capital centroafricana.

Allí se erige el aeropuerto internacional, punto estratégico para la entrada y salida de material o personal, ya sea civil o militar. También fue la base principal de control de la Operación Sangaris, intervención militar francesa para la pacificación de República Centroafricana entre 2013 y 2016. Los miembros de Conflict Armament Research detectaron en esta posición munición de pequeño calibre -inferior a 20 mm- procedente de dos fabricantes españoles: Nobel Sport España y Maxam Outdoors S.A.

Nobel Sport España tiene sus principales instalaciones en el municipio leonés de Valdefresno y se caracterizan por la fábrica de cartuchos de escopeta para fines relacionados con la caza. Es un misterio cómo viajaron estos cartuchos desde Valdefresno hasta la capital centroafricana: “Las marcas de la caja indican que los cartuchos fueron suministrados por Nobel Sport España a un usuario final indeterminado”, detalla Itrace en el historial de ventas vinculado a esta partida de munición. Sea como fuere, en las instalaciones de la base militar de M’Poko se encontró una “caja de cartón que originalmente contenía varios cientos de cartuchos Flash de escopeta”.

Munición de Nobel Sport localizada en República Centroafricana.

Maxam Outdoors cuenta con varios centros de fabricación en España. Las partidas detectadas en M’Poko procedían de sus instalaciones en Nanclares de la Oca (Álava). Como Nobel Sport, su actividad principal se centra en la munición deportiva y pólvoras de caza. “Maxan Outdoors S.A. suministraron el material a un usuario desconocido. Conflict Armament Research ha sido incapaz de determinar la ruta desde este usuario hasta actores no estatales en República Centroafricana”.

En septiembre de 2014, la Operación Sangaris atravesaba uno de compases más dañados por la violencia. Las diferentes facciones enfrentadas –principalmente los seleka y los anti-balaka– recrudecían un conflicto que en esas fechas empujaba a más de 174.000 personas a abandonar sus casas, según datos de la ONU. En la actualidad, República Centroafricana aspira a cerrar unas heridas todavía abiertas por la violencia. Sólo algunas áreas dentro de Bangui se encuentran bajo un frágil control militar.”

 

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